martes, 24 de abril de 2012

¿Cerebros distintos?


¿Cerebros distintos?




CONDUCE ÉL. SU MUJER, SENTADA AL LADO, TIENE CARA de pocos amigos. "Llevamos media hora dando vueltas por este barrio. ¿Por qué no paras en cualquier bar a preguntar dónde está esa calle?". Él hace como que no oye y sigue conduciendo. Sabe que la dichosa calle tiene que estar un poco más adelante, ahí, a la derecha...

¿Cabezonería masculina? ¿Nerviosismo femenino? "El modo en que el cerebro masculino está organizado lo hace más capaz en las percepciones espaciales, por eso se fía de su sentido de orientación e intenta encontrar su destino sin ayuda", explica el doctor Hugo Liaño, jefe del servicio de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid y autor de Cerebro de hombre, cerebro de mujer (Ediciones B). "El modo en que el cerebro femenino está organizado hace a la mujer más capaz en áreas verbales, lo cual le lleva a intentar resolver el problema por medio de la palabra", añade. Y es que -en contra de lo que predicaba insistentemente el feminismo en los años 60- ya no se puede afirmar que la educación es la única culpable de las aptitudes e inclinaciones intelectuales de hombres y mujeres.

Las imágenes tomadas por tomografía de emisión de positrones (TEP) y las de resonancia magnética revelan que las diferencias de mentalidad se deben también a que hombres y mujeres resolvemos los problemas con células diferentes del cerebro.

Las hormonas son el quid de esta extraordinaria historia. Porque, como explica Liaño, "el influjo de la testosterona cuando el feto está formándose en el útero materno hace mucho más que establecer las características sexuales externas. En concreto, la testosterona potencia un cerebro masculino y la ausencia de testosterona lo feminiza".

Eso supone que hay respuestas biológicas a por qué, en general, las estadísticas demuestran que las mujeres aprenden a leer antes o perciben mejor el talante de sus interlocutores; por qué hay más hombres dedicados a las matemáticas y la composición musical; por qué los juegos de los niños son más agresivos que los de las niñas; por qué las mujeres tienen más facilidad para los idiomas y hasta por qué los hombres son, por lo general, más competentes a la hora de aparcar un coche en espacios pequeños...

"Luego, que algunos vengan diciendo que esas diferencias implican algo más -por ejemplo, capacidad de liderazgo, o que los hombres sean más aptos para el trabajo fuera de casa y las mujeres para el hogar-, es pura subjetividad... y provoca polémicas estériles", subraya Liaño.

Aunque no puede negarse que las cosas empiezan a cambiar. Un recientísimo estudio realizado por investigadores de Toronto revela que si bien los ejecutivos varones soportan mejor el estrés (algo muy valorado hasta ahora para puestos directivos), las mujeres mantienen mejores relaciones interpersonales y son socialmente más responsables que sus compañeros..